Anónimo asked:
Otras cosas curiosas
Jajaja sorry, ahorita te contesto xd
Me gustaría estudiar Odontología, me gustaría estudiar Psicología… Me gustaría hacer algo con mi vida.
“Uno nunca se da cuenta de que está solo, hasta que quiere contar algo pero no tiene a quien.”
— Y mejor lo blogueas en Tumblr. :v (via suicide-girl-broken-alone)
Te explico:
Quiero tener una relación estable, eso es lo que quiero, algo duradero con confianza y todo, algo que no sea un juego.
Quiero una relación seria, fiel, que no este ese: “nos dejamos y volvemos”.
Que si hay algún problema o mal entendido, se resuelva rápido, hablando, no faltandonos el respeto.
Que siempre haya sinceridad y sobretodo muchísimo amor, pero sincero
“Usted relájese respire profundo abra una cerveza o corra cien metros a toda velocidad luego camine dos pasos y diga: ME VALE MADRE ME VALE MADRE SOY COMO UN MONJE QUE NO TIENE PREOCUPACIONES ME VALE MADRE NADA VA A ALTERAR MI PAZ ME VALE MADRE ME VALE MADRE y sentirá como se le va la náusea, el mareo, el dolor de piernas, la sensación de acidez en el estómago, el dolor de cabeza, todos son síntomas de cuando se nos acumulan en el cuerpo un montón de manifestaciones que no alcanzan a dar su grito de ser necesario evite a los pendejos que le provocan esos malestares lo más importante es su salud y siga adelante usted relájese si no le gusta lo que hace mande todo a la mierda y váyase de la ciudad le recomiendo dejar todo de vez en cuando para no aferrarse a eso que le da comodidad sin embargo no garantiza esa gratitud que respira con ansía el tulipán para hacer un jardín en el espíritu dele un trago hondo a su tequila o mezcal no mire su celular no se ponga a stalkear a nadie no lea las malas noticias no se considere menos que una hormiga no juzgue lo que tiene frente a usted no vaya a tomar en exceso para pisar el acelerador sólo respire de nuevo y diga ME VALE MADRE ME VALE MADRE ME VALE MADRE le recomiendo dicha meditación todos los días hasta que nada pueda alterar su tranquilo ensueño o su prolongada fantasía”
— La alegría es un roadtrip, Quetzal Noah (via quetzalnoah)
I’m back, baby
Me irritas,
Luego me gustas
Me pierdes,
luego me ganas,
Me tienes,
pero no me cuidas.
Tal cual.
Otro final.
Resulta que una persona entró hace poco en mi vida como un jodido torbellino, hizo que me entregará completamente a ella y, de pronto, desapareció sin más explicaciones. Pero lo que más me dolió fue que tampoco me permitió explicarle cómo me hizo sentir aquello.
La extrañé durante bastante tiempo. Creo que echar de menos implica que la persona no se ha ido aunque no esté. Te pasas el día diciéndole, en tu cabeza, todas las cosas que no pudiste decirle. Eres tú quien se empeña en seguirla haciendo presente. A pesar de todo.
Entonces te dicen: olvídala, céntrate en tu vida. ¿Pero cómo se puede olvidar una historia que no ha concluido? Quiero decir: no se puede olvidar lo que no ha sucedido. Y todo lo que sucede, necesariamente, ha de tener un principio y un final.
Suele decirse que las cosas de la vida se aprenden viviendo. Pero yo esto último lo he aprendido, sobre todo, viendo muchísimas películas.
En todo caso, ahí seguía yo, haciéndola presente a todas horas: cuando me despertaba, cuando me hacía una paja, cuando iba al curro, cuando leía un libro. No sé si os ha pasado esto pero es curioso: cuando lees y echas de menos, no lees el libro para ti, sino para ella.
Y yo lo que quería, lo que anhelaba con todas mis fuerzas es que volviera. Del todo. No sólo una y otra vez en mi cabeza. Recuerdo que una prima mía me echó las cartas y me pidió que formulase una pregunta para mis adentros. Lo hice. Sacó tres cartas y dijo: no va a suceder.
Creo que no es necesario deciros cuál fue mi pregunta.
Y aunque no tengo fe en las cartas, decidí que lo más sensato era, al menos, hacer como si creyera en ellas. Y poco a poco me fui olvidando del asunto, aunque nunca dejé de sentir esa punzante sensación de incompletud, de arco narrativo no resuelto, de tristeza.
Hasta que de repente, cuando menos me lo esperaba, un día como otro cualquiera, ella apareció.
Nos dimos un beso y nos sentamos en silencio en un bar. Poco a poco fuimos rompiendo el hielo e incluso bromeamos sobre algunas cosas muy locas y bonitas que habíamos vivido juntos. El muro que nos separaba fue cayendo y, finalmente, nos encontramos el uno frente al otro.
Entonces yo me acerqué un poco más a ella y dije: tengo algo que decirte.
Ella sonrió y se encogió de hombros. Y esto fue lo que yo le dije:
—No te quiero en mi vida.
Después, me marché de allí sin darle la menor explicación.
He pensado mucho en todo esto y no sé si sentirme bien o mal. Sólo sé que ella, al fin, se ha ido del todo y para siempre. También sé que nunca la voy a dejar de querer. Pero que esto sólo pudo suceder así y no de ninguna otra manera. Que las personas somos muy extrañas.
Y que algún día seré yo el que vuelva.
Eso también lo sé.
-José M. Campos.
Ayer a la noche, estaba caminando sola por una plaza, en eso veo que me estoy por cruzar a un pibe. Yo ya empezaba a maquinarme la cabeza: me va a seguir, me va a robar, ALGO me va a hacer. Entonces cuando nos cruzamos, escucho que me dice: “Nunca te olvides de amarte”.
Gente así es la que me quiero cruzar siempre. Sea la hora que sea, donde sea.

